<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
		>
<channel>
	<title>Comentários sobre: O livro da Fée</title>
	<atom:link href="http://www.metododerose.org/blogdoderose/a-bem-da-justica-e-da-verdade/o-livro-da-fee/feed/?r=blogdoderose%2Fa-bem-da-justica-e-da-verdade%2Fo-livro-da-fee%2Ffeed%2F" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.metododerose.org/blogdoderose/a-bem-da-justica-e-da-verdade/o-livro-da-fee/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=o-livro-da-fee</link>
	<description>Canal de comunicação do escritor brasileiro DeRose, sistematizador do Método DeRose. Mais mais de 25 livros escritos e um milhão de livros vendidos. Este blog aborda temas diversos como comportamento, etiqueta, alimentação, cultura geral, entre outros.</description>
	<lastBuildDate>Thu, 17 May 2012 04:01:58 -0300</lastBuildDate>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.2</generator>
	<item>
		<title>Por: Franco</title>
		<link>http://www.metododerose.org/blogdoderose/a-bem-da-justica-e-da-verdade/o-livro-da-fee/comment-page-1/#comment-28476</link>
		<dc:creator>Franco</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Jul 2010 05:07:09 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.uni-yoga.org/blogdoderose/?p=4199#comment-28476</guid>
		<description>... Que pena que el site: www.derose.com/blogdoderose no esté accesible.

F.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>&#8230; Que pena que el site: <a href="http://www.derose.com/blogdoderose" rel="nofollow">http://www.derose.com/blogdoderose</a> no esté accesible.</p>
<p>F.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Franco</title>
		<link>http://www.metododerose.org/blogdoderose/a-bem-da-justica-e-da-verdade/o-livro-da-fee/comment-page-1/#comment-28475</link>
		<dc:creator>Franco</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Jul 2010 05:05:45 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.uni-yoga.org/blogdoderose/?p=4199#comment-28475</guid>
		<description>&lt;b&gt;¨Conocí a DeRose y así debía de ser¨&lt;/b&gt;

Los días transcurrían y la espera se hizo llevadera. La ingenuidad de un admirador desconocido, pretendía alimentar aún más la expectativa de una ansiada reunión. La casualidad dejó sin auspicio a los encuentros fortuitos que los quehaceres diarios pudieran justificar. La fantasía conspiraba en secreto, formulando un encuentro predestinado a inmortalizarse en la memoria de recuerdos, consagrados por hechos que se logran con primor. Una de las actividades culturales programadas para el mes de agosto, proporcionaría el contexto y las condiciones ideales. 

La fecha llegó y minutos antes al encuentro, mi fisonomía denotaba una buena disposición y la suficiente sencillez para provocar una buena primera impresión. Acompañaba a la multitud congregada en una sala, implementada para desenvolver el potencial humano y un sentimiento de identificación fraterna. La intención de varias fotografía dispuestas en las paredes, te remontaba a un espacio y tiempo considerados imprescindibles de conmemorar a diario. Hacernos partícipes y testigos de encuentros trascendentes, como el de esa noche de invierno en la Unidad Jardins. 

Mi imaginación se esforzaba por evitar enriquecer en exceso, la imagen estereotipada de mi personaje favorito. La fantasía ganaba terreno en mi mente, restando lucidez y pretendiendo arrebatarle vigencia, al primer contacto visual. Un instante tan preciso en duración e intensidad, como el primer bocado de dulzor imposible de expandir, al observarlo disiparse inevitablemente en la lengua.

Me propuse con esmero asimilar cada segundo, apoyándome en el compás galopante de mi corazón emocionado. Registrar el preciso instante el cual, proporcionaría veracidad y confirmaría la orientación para aquella siempre tan ansiada belleza, pretendida e indescifrable hasta ese primer encuentro.
En mi vano esfuerzo por dominar la emoción y mantenerme alerta en mi propósito, me sorprendió descubrir, el ruido y los pendientes disiparse súbitamente, abandonándome y permitiendo a una fuerza dominante apoderarse de mi cuerpo y mente. La certeza me confesó que el momento correcto se aproximaba. 

Dispuse mi vista directamente al umbral de ingreso de aquel salón, sin ni siquiera permitirme pestañear. Una figura me impresiono, vestida con sencillez y comodidad, se detuvo en silencio en ese punto, acreditando con una singular sonrisa, la felicidad y expectativa de un auditorio que se mantuvo resuelto y elocuente hasta ese momento. Todos confirmaron lo que la agenda para ese día prometía: una charla con DeRose.

Mi corazón se vio impedido de descargar toda la expectativa que genera una larga espera. En cambio, la melancolía abordó mi corazón y se manifestó determinante, delimitando mi posición dentro de una estricta jerarquía. Apertura un universo paralelo donde mi aproximación física y convivencia con DeRose era un agente catalizador, por haber accedido a esta filosofía de vida varias décadas atrás. 

Luego de un saludo bastante habituado y familiar entre los asistentes, el comendador ingresa y se sienta delante del grupo, dando inicio a una sencilla, interesante, variada y agradable retórica, que no propició cuestionamientos ni preguntas forzadas. Un discurso que transcurrió con fluidez, hasta el punto en que nuestro anfitrión, decidió conocer de entre todos los presentes, al visitante extranjero.

Mi orgullo y humildad conciliaron y de aquella alianza temporal, surgió un temor inesperado que me congeló el aliento y me hizo temblar. A mi llegada a Sao Paulo, le hice llegar a través de su asistente, un regalo personalizado que no imaginaba que agradecería públicamente. Fui incapaz de asimilar todas esas emociones. Mi audición repentinamente perdió eficacia por unos segundos, sin lograr registrar las palabras que empleó para manifestar el agrado que produjo mi acierto. Este, llegó a acariciar la fibra de refinamiento y consideración en el corazón de mi agasajado, quien percatándose de mi condición, con pericia de inmediato abordo otros temas para compartirlos con el auditorio.

Al comprender la trascendencia de su obra e interpretar algunos de los contrastes, que forjaron su carácter con tanta determinación, confirmé que el grado de identificación puede mantener unidas dos personas, a través de un lazo invisible, capaz de acortar las distancias o detener el tiempo; y convertirlas en la misma. Conocí a DeRose y así debía de ser: él como maestro y yo como aspirante. DeRose no me necesitaba; yo por el contrario, sí precisaba de él. A pesar de la brecha que nos separaría, tendría más valor seguir el trabajo de un maestro severo, ciertamente distante por sus compromisos, pero con un conocimiento verdadero, que sepa enseñar y realice una obra trascendente con fuerza; a uno condescendiente, menos competente, que sepa poco y que no realice nada útil.

Finalizada la charla, me demoré en incorporar mientras la sala se vaciaba lentamente, dudando si sería oportuno acercármele. Me dispuse a abandonar la sala, me vuelvo discretamente y confirmo su aceptación con una mirada compartida. Me le acerqué disimulando con una sonrisa tímida, el llanto que aprendí a reprimir en silencio. Lo abracé, como esperando recuperar el calor de un hogar del que me había ausentado por largo tiempo. Fue el sello que acreditó la autenticidad de una gran experiencia vivida. Me permitió apreciar el valor de un abrazo apretado y extenso, para fusionamos juntos en ese instante. Cerré los ojos visualizando las estrellas, en un intento por hallar un espacio lo suficientemente amplio, donde cupiera toda aquella melancolía y expectativa.

Debido a mi inexperiencia y coaccionado por el respeto a esa generosa manifestación de amparo, me privé de vivenciar el rasgo más sutil de belleza y el estado más puro de Nuestra Cultura, solo revelado a quienes demuestren merecimiento. Me sorprendí envuelto en una fuerza de atracción, que insistía perdurar a pesar de haberme desprendido de aquella fuente inagotable de valores, sueños y aspiraciones. Extendiendo mi brazo derecho y mis dedos, intenté sin efecto distinguir el color y forma de una envoltura invisible. Pese a que tal término me arranco de la envoltura protectora conferida, el sentimiento manifiesto fue capaz de perpetuar y germinar en mí.

Así conocí a DeRose; con una expectativa desmedida y con una distorsionada noción promovida por una antigua cuota de soledad y otra de fantasía. Y de esa manera, también me conocí a mi mismo; enfatizando algunos rasgos profundos de mi personalidad, carentes de desenvolvimiento. 

Abrazo.

F.

P.D.: Estoy solicitando a mi amistades (a través de mi perfil en Facebook), sus criticas para conseguir mejorar este texto. En esa misma nota, como pie de página en negrita indico lo siguiente: &lt;i&gt;&lt;b&gt;¨Conoce la obra de DeRose y Nuestra Cultura accediendo al site utilizando el google traductor: www.uni-yoga.org/blogdoderose¨&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><b>¨Conocí a DeRose y así debía de ser¨</b></p>
<p>Los días transcurrían y la espera se hizo llevadera. La ingenuidad de un admirador desconocido, pretendía alimentar aún más la expectativa de una ansiada reunión. La casualidad dejó sin auspicio a los encuentros fortuitos que los quehaceres diarios pudieran justificar. La fantasía conspiraba en secreto, formulando un encuentro predestinado a inmortalizarse en la memoria de recuerdos, consagrados por hechos que se logran con primor. Una de las actividades culturales programadas para el mes de agosto, proporcionaría el contexto y las condiciones ideales. </p>
<p>La fecha llegó y minutos antes al encuentro, mi fisonomía denotaba una buena disposición y la suficiente sencillez para provocar una buena primera impresión. Acompañaba a la multitud congregada en una sala, implementada para desenvolver el potencial humano y un sentimiento de identificación fraterna. La intención de varias fotografía dispuestas en las paredes, te remontaba a un espacio y tiempo considerados imprescindibles de conmemorar a diario. Hacernos partícipes y testigos de encuentros trascendentes, como el de esa noche de invierno en la Unidad Jardins. </p>
<p>Mi imaginación se esforzaba por evitar enriquecer en exceso, la imagen estereotipada de mi personaje favorito. La fantasía ganaba terreno en mi mente, restando lucidez y pretendiendo arrebatarle vigencia, al primer contacto visual. Un instante tan preciso en duración e intensidad, como el primer bocado de dulzor imposible de expandir, al observarlo disiparse inevitablemente en la lengua.</p>
<p>Me propuse con esmero asimilar cada segundo, apoyándome en el compás galopante de mi corazón emocionado. Registrar el preciso instante el cual, proporcionaría veracidad y confirmaría la orientación para aquella siempre tan ansiada belleza, pretendida e indescifrable hasta ese primer encuentro.<br />
En mi vano esfuerzo por dominar la emoción y mantenerme alerta en mi propósito, me sorprendió descubrir, el ruido y los pendientes disiparse súbitamente, abandonándome y permitiendo a una fuerza dominante apoderarse de mi cuerpo y mente. La certeza me confesó que el momento correcto se aproximaba. </p>
<p>Dispuse mi vista directamente al umbral de ingreso de aquel salón, sin ni siquiera permitirme pestañear. Una figura me impresiono, vestida con sencillez y comodidad, se detuvo en silencio en ese punto, acreditando con una singular sonrisa, la felicidad y expectativa de un auditorio que se mantuvo resuelto y elocuente hasta ese momento. Todos confirmaron lo que la agenda para ese día prometía: una charla con DeRose.</p>
<p>Mi corazón se vio impedido de descargar toda la expectativa que genera una larga espera. En cambio, la melancolía abordó mi corazón y se manifestó determinante, delimitando mi posición dentro de una estricta jerarquía. Apertura un universo paralelo donde mi aproximación física y convivencia con DeRose era un agente catalizador, por haber accedido a esta filosofía de vida varias décadas atrás. </p>
<p>Luego de un saludo bastante habituado y familiar entre los asistentes, el comendador ingresa y se sienta delante del grupo, dando inicio a una sencilla, interesante, variada y agradable retórica, que no propició cuestionamientos ni preguntas forzadas. Un discurso que transcurrió con fluidez, hasta el punto en que nuestro anfitrión, decidió conocer de entre todos los presentes, al visitante extranjero.</p>
<p>Mi orgullo y humildad conciliaron y de aquella alianza temporal, surgió un temor inesperado que me congeló el aliento y me hizo temblar. A mi llegada a Sao Paulo, le hice llegar a través de su asistente, un regalo personalizado que no imaginaba que agradecería públicamente. Fui incapaz de asimilar todas esas emociones. Mi audición repentinamente perdió eficacia por unos segundos, sin lograr registrar las palabras que empleó para manifestar el agrado que produjo mi acierto. Este, llegó a acariciar la fibra de refinamiento y consideración en el corazón de mi agasajado, quien percatándose de mi condición, con pericia de inmediato abordo otros temas para compartirlos con el auditorio.</p>
<p>Al comprender la trascendencia de su obra e interpretar algunos de los contrastes, que forjaron su carácter con tanta determinación, confirmé que el grado de identificación puede mantener unidas dos personas, a través de un lazo invisible, capaz de acortar las distancias o detener el tiempo; y convertirlas en la misma. Conocí a DeRose y así debía de ser: él como maestro y yo como aspirante. DeRose no me necesitaba; yo por el contrario, sí precisaba de él. A pesar de la brecha que nos separaría, tendría más valor seguir el trabajo de un maestro severo, ciertamente distante por sus compromisos, pero con un conocimiento verdadero, que sepa enseñar y realice una obra trascendente con fuerza; a uno condescendiente, menos competente, que sepa poco y que no realice nada útil.</p>
<p>Finalizada la charla, me demoré en incorporar mientras la sala se vaciaba lentamente, dudando si sería oportuno acercármele. Me dispuse a abandonar la sala, me vuelvo discretamente y confirmo su aceptación con una mirada compartida. Me le acerqué disimulando con una sonrisa tímida, el llanto que aprendí a reprimir en silencio. Lo abracé, como esperando recuperar el calor de un hogar del que me había ausentado por largo tiempo. Fue el sello que acreditó la autenticidad de una gran experiencia vivida. Me permitió apreciar el valor de un abrazo apretado y extenso, para fusionamos juntos en ese instante. Cerré los ojos visualizando las estrellas, en un intento por hallar un espacio lo suficientemente amplio, donde cupiera toda aquella melancolía y expectativa.</p>
<p>Debido a mi inexperiencia y coaccionado por el respeto a esa generosa manifestación de amparo, me privé de vivenciar el rasgo más sutil de belleza y el estado más puro de Nuestra Cultura, solo revelado a quienes demuestren merecimiento. Me sorprendí envuelto en una fuerza de atracción, que insistía perdurar a pesar de haberme desprendido de aquella fuente inagotable de valores, sueños y aspiraciones. Extendiendo mi brazo derecho y mis dedos, intenté sin efecto distinguir el color y forma de una envoltura invisible. Pese a que tal término me arranco de la envoltura protectora conferida, el sentimiento manifiesto fue capaz de perpetuar y germinar en mí.</p>
<p>Así conocí a DeRose; con una expectativa desmedida y con una distorsionada noción promovida por una antigua cuota de soledad y otra de fantasía. Y de esa manera, también me conocí a mi mismo; enfatizando algunos rasgos profundos de mi personalidad, carentes de desenvolvimiento. </p>
<p>Abrazo.</p>
<p>F.</p>
<p>P.D.: Estoy solicitando a mi amistades (a través de mi perfil en Facebook), sus criticas para conseguir mejorar este texto. En esa misma nota, como pie de página en negrita indico lo siguiente: <i><b>¨Conoce la obra de DeRose y Nuestra Cultura accediendo al site utilizando el google traductor: <a href="http://www.uni-yoga.org/blogdoderose¨" rel="nofollow">http://www.uni-yoga.org/blogdoderose¨</a></b></i></p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Júlio Silva</title>
		<link>http://www.metododerose.org/blogdoderose/a-bem-da-justica-e-da-verdade/o-livro-da-fee/comment-page-1/#comment-22529</link>
		<dc:creator>Júlio Silva</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Mar 2010 13:03:10 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.uni-yoga.org/blogdoderose/?p=4199#comment-22529</guid>
		<description>Querida Fée,

Eu conheci Shrí DeRose na primeira aula que tive com o meu querido João Camacho em Setembro de 2005, chegado no segundo anga, pújá, recebi a indicação para transmitir feixes de uma cor rosa brilhante na direcção do Satguru, o Mestre do meu Mestre, meu Mestre duas vezes, Shrí DeRose, transmitindo-lhe todo o nosso carinho e lealdade.

Foi assim que conheci Shrí DeRose.

SwáSthya!
Júlio Silva
Discípulo de João Camacho, Yôgachárya
Espaço Cultural Môksha
http://www.nossacultura.org/</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Querida Fée,</p>
<p>Eu conheci Shrí DeRose na primeira aula que tive com o meu querido João Camacho em Setembro de 2005, chegado no segundo anga, pújá, recebi a indicação para transmitir feixes de uma cor rosa brilhante na direcção do Satguru, o Mestre do meu Mestre, meu Mestre duas vezes, Shrí DeRose, transmitindo-lhe todo o nosso carinho e lealdade.</p>
<p>Foi assim que conheci Shrí DeRose.</p>
<p>SwáSthya!<br />
Júlio Silva<br />
Discípulo de João Camacho, Yôgachárya<br />
Espaço Cultural Môksha<br />
<a href="http://www.nossacultura.org/" rel="nofollow">http://www.nossacultura.org/</a></p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Nilzo Andrade Jr.</title>
		<link>http://www.metododerose.org/blogdoderose/a-bem-da-justica-e-da-verdade/o-livro-da-fee/comment-page-1/#comment-15023</link>
		<dc:creator>Nilzo Andrade Jr.</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Sep 2009 00:13:14 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.uni-yoga.org/blogdoderose/?p=4199#comment-15023</guid>
		<description>Como conheci o DeRose

Idos de 1994. Tinha acabado de iniciar as práticas do Método DeRose, que já conhecia através de minha irmã. Minha professora, D. Ely Camargo, organizou um curso com o DeRose em Chapecó, interior de Santa Catarina. Essa senhora de 75 anos na época, dona de uma flexibilidade surpreendente e de uma energia contagiante, realizava muitos eventos na capital do oeste catarinense. Levar o DeRose para uma cidade do interior e fazê-lo com sucesso era um senhor desafio.
Estava lendo o livro &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Yôga, Mitos e Verdades&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, em uma de suas primeiras edições, daquelas com capa alaranjada. Os ensinamentos e as histórias ali contadas não saiam de minha cabeça. Após alguns instantes de leitura em minha cama antes de dormir, sonhava com os casos contados no livro. Para mim, o DeRose tomava ares de uma pessoa culta, muito sagaz e com uma personalidade cativante.
Inscrevi-me no ciclo de cursos, que durava um final-de-semana inteiro. A estrutura era de 4 aulas sobre 4 temas distintos por dia. No total, eram ministrados 8 conteúdos do curso básico, mais um bate-papo na segunda-feira para quem tivesse interesse na formação profissional.
D. Ely conseguiu a façanha de lotar a sala da Universidade do Oeste de Santa Catarina. Havia 120 inscritos e muita divulgação na imprensa local. Além disso, ela conseguiu deslocar vários professores famosos de Nossa Cultura. Dentre estes, lembro claramente da Profa. Maria Helena Aguiar, Presidente da Federação de Yôga do Paraná e minha atual monitora. Sentia-me privilegiado de estar ali, tendo acesso aos conhecimentos. Ao mesmo tempo, fiquei encantando com tanto conhecimento e cultura. 
Em um dos intervalos, venci o receio e fui cumprimentar o DeRose.  Imediatamente, ele deu-me um pedaço de giz e pediu para que eu desenhasse o Ôm no quadro negro. Não faço mínima idéia se eu fiz o traçado iniciático. Muito menos sei qual foi a conclusão dele ou que se passou por sua cabeça. Mas o fato é que este contato mudou para sempre a minha vida. De alguma maneira, senti-me transformado depois daquele sábado e daquele domingo. Fiquei imbuído do sentimento para praticar e dedicar-me mais.
Após o término, viajei para Belo Horizonte. Fui fazer uma semana de treinamento no Instituto de Desenvolvimento Gerencial, do Prof. Vicente Falconi. Este compromisso impediu-me de participar do colóquio sobre a formação profissional realizado na segunda-feira. Mas os ensinamentos do DeRose me tomaram de tal maneira que, na segunda-feira mesmo, parei de comer carne.
Foi engraçado, pois no café da manhã, de maneira consciente, evitei comer os tradicionais embutidos. Mas lembro claramente do almoço. Os colegas esbaldavam-se de pratos à base de carne. Eu, firme da minha decisão, aprendi ali a garimpar no cardápio os pratos que não contivessem bichos mortos em sua composição.
Neste ano de 2009, completei 15 de anos de prática e 10 como profissional do Nosso Método. 15 anos de vegetarianismo. 15 de mais proximidade com o DeRose, pessoa que me fez ver a vida de um forma totalmente diferente. Meu esforço é o de procurar retribuir, com humildade, lealdade e ações efetivas, toda a minha gratidão por ele ter mostrado um novo paradigma de vida: mais lúcido, mais saudável e mais descomplicado.

Obrigado, De, do fundo do coração!

Nilzo - Curitiba</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Como conheci o DeRose</p>
<p>Idos de 1994. Tinha acabado de iniciar as práticas do Método DeRose, que já conhecia através de minha irmã. Minha professora, D. Ely Camargo, organizou um curso com o DeRose em Chapecó, interior de Santa Catarina. Essa senhora de 75 anos na época, dona de uma flexibilidade surpreendente e de uma energia contagiante, realizava muitos eventos na capital do oeste catarinense. Levar o DeRose para uma cidade do interior e fazê-lo com sucesso era um senhor desafio.<br />
Estava lendo o livro <strong><em>Yôga, Mitos e Verdades</em></strong>, em uma de suas primeiras edições, daquelas com capa alaranjada. Os ensinamentos e as histórias ali contadas não saiam de minha cabeça. Após alguns instantes de leitura em minha cama antes de dormir, sonhava com os casos contados no livro. Para mim, o DeRose tomava ares de uma pessoa culta, muito sagaz e com uma personalidade cativante.<br />
Inscrevi-me no ciclo de cursos, que durava um final-de-semana inteiro. A estrutura era de 4 aulas sobre 4 temas distintos por dia. No total, eram ministrados 8 conteúdos do curso básico, mais um bate-papo na segunda-feira para quem tivesse interesse na formação profissional.<br />
D. Ely conseguiu a façanha de lotar a sala da Universidade do Oeste de Santa Catarina. Havia 120 inscritos e muita divulgação na imprensa local. Além disso, ela conseguiu deslocar vários professores famosos de Nossa Cultura. Dentre estes, lembro claramente da Profa. Maria Helena Aguiar, Presidente da Federação de Yôga do Paraná e minha atual monitora. Sentia-me privilegiado de estar ali, tendo acesso aos conhecimentos. Ao mesmo tempo, fiquei encantando com tanto conhecimento e cultura.<br />
Em um dos intervalos, venci o receio e fui cumprimentar o DeRose.  Imediatamente, ele deu-me um pedaço de giz e pediu para que eu desenhasse o Ôm no quadro negro. Não faço mínima idéia se eu fiz o traçado iniciático. Muito menos sei qual foi a conclusão dele ou que se passou por sua cabeça. Mas o fato é que este contato mudou para sempre a minha vida. De alguma maneira, senti-me transformado depois daquele sábado e daquele domingo. Fiquei imbuído do sentimento para praticar e dedicar-me mais.<br />
Após o término, viajei para Belo Horizonte. Fui fazer uma semana de treinamento no Instituto de Desenvolvimento Gerencial, do Prof. Vicente Falconi. Este compromisso impediu-me de participar do colóquio sobre a formação profissional realizado na segunda-feira. Mas os ensinamentos do DeRose me tomaram de tal maneira que, na segunda-feira mesmo, parei de comer carne.<br />
Foi engraçado, pois no café da manhã, de maneira consciente, evitei comer os tradicionais embutidos. Mas lembro claramente do almoço. Os colegas esbaldavam-se de pratos à base de carne. Eu, firme da minha decisão, aprendi ali a garimpar no cardápio os pratos que não contivessem bichos mortos em sua composição.<br />
Neste ano de 2009, completei 15 de anos de prática e 10 como profissional do Nosso Método. 15 anos de vegetarianismo. 15 de mais proximidade com o DeRose, pessoa que me fez ver a vida de um forma totalmente diferente. Meu esforço é o de procurar retribuir, com humildade, lealdade e ações efetivas, toda a minha gratidão por ele ter mostrado um novo paradigma de vida: mais lúcido, mais saudável e mais descomplicado.</p>
<p>Obrigado, De, do fundo do coração!</p>
<p>Nilzo &#8211; Curitiba</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: DeRose</title>
		<link>http://www.metododerose.org/blogdoderose/a-bem-da-justica-e-da-verdade/o-livro-da-fee/comment-page-1/#comment-15010</link>
		<dc:creator>DeRose</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Sep 2009 19:08:04 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.uni-yoga.org/blogdoderose/?p=4199#comment-15010</guid>
		<description>Letícia, minha querida, você me arrancou lágrimas de emoção com seu depoimento. Vi em você o gérmen de uma grande instrutora, empresária e escritora, já aos 15 aninhos, e não me enganei. Tudo aflorou de forma lindíssima. Só falta agora a escritora. O seu depoimento me mostra que basta priorizar o tempo para escrever seus livros. Beijinhos com admiração, saudade e muito afeto.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Letícia, minha querida, você me arrancou lágrimas de emoção com seu depoimento. Vi em você o gérmen de uma grande instrutora, empresária e escritora, já aos 15 aninhos, e não me enganei. Tudo aflorou de forma lindíssima. Só falta agora a escritora. O seu depoimento me mostra que basta priorizar o tempo para escrever seus livros. Beijinhos com admiração, saudade e muito afeto.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: ziebell</title>
		<link>http://www.metododerose.org/blogdoderose/a-bem-da-justica-e-da-verdade/o-livro-da-fee/comment-page-1/#comment-14885</link>
		<dc:creator>ziebell</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Sep 2009 13:49:25 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.uni-yoga.org/blogdoderose/?p=4199#comment-14885</guid>
		<description>O ano era 1992, eu tinha 15 anos e praticava Bio-Ex (o pai do Pré-Yôga) na minha cidade natal, Pelotas no interior do sul do Brasil. Minha professora organizara um curso e eu estava animadíssima! Auxiliei na organização daquele evento, recebendo instrutores e alunos que chegavam de todo o país e da Argentina.
Lembro exactamente do momento em que o conheci, toda a expectativa se tornava real, concreta e objetiva. Ao olhar nos olhos do Mestre, percebi claramente que tinha encontrado a Cultura que encaixava perfeitamente com a minha forma de estar no mundo. Recordo de desejar que aqueles dias nunca acabassem...
Foi um final de semana de imersão em uma filosofia que para mim ainda era bastante desconhecida, mas que naquele momento fez todo o sentido. Confesso que não consegui desgrudar os olhos e a consciência da figura do Mestre. Cada palavra tinha uma lógica precisa e a sensação era a de ver todas as peças de um grande puzzle a se encaixarem.
Mas o final de semana terminou e na segunda-feira eu já tinha decidido me tornar instrutora do Método DeRose! Dali para frente foi um dia depois do outro. Abrir a escola, viajar pelo Brasil, expandir a percepção sobre a forma de ser e estar na vida. 
Viajar à Índia na sua companhia daria um livro (ou melhor, um dia dará). No entanto muito mais do que conhecer lugares, a grande mais-valia foi sempre o convívo com o Mestre, aprender nas entrelinhas, quando ele orienta, indica o caminho, fala ou cala, são sempre oportunidades da aprender.
Hoje, olhando para trás acho que foi tudo um pouco rápido, mas certamente a influência dele, apoiando, incentivando, dizendo as palavras certas nos momentos exactos, foi fundamental para o meu sucesso na profissão.
O tempo passou, muita coisa aconteceu, hoje dirijo minha escola na cidade do Porto e a distância Portugal-Brasil por vezes torna-se penosa. A saudade cresce e o tempo que estamos juntos, sempre parece pouco.
Mas felizmente, as memórias existem para isso, para fechar os olhos e reviver cada instante como se o passado se tornasse presente, e o tempo e o espaço se fundissem na eternidade da lembrança.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>O ano era 1992, eu tinha 15 anos e praticava Bio-Ex (o pai do Pré-Yôga) na minha cidade natal, Pelotas no interior do sul do Brasil. Minha professora organizara um curso e eu estava animadíssima! Auxiliei na organização daquele evento, recebendo instrutores e alunos que chegavam de todo o país e da Argentina.<br />
Lembro exactamente do momento em que o conheci, toda a expectativa se tornava real, concreta e objetiva. Ao olhar nos olhos do Mestre, percebi claramente que tinha encontrado a Cultura que encaixava perfeitamente com a minha forma de estar no mundo. Recordo de desejar que aqueles dias nunca acabassem&#8230;<br />
Foi um final de semana de imersão em uma filosofia que para mim ainda era bastante desconhecida, mas que naquele momento fez todo o sentido. Confesso que não consegui desgrudar os olhos e a consciência da figura do Mestre. Cada palavra tinha uma lógica precisa e a sensação era a de ver todas as peças de um grande puzzle a se encaixarem.<br />
Mas o final de semana terminou e na segunda-feira eu já tinha decidido me tornar instrutora do Método DeRose! Dali para frente foi um dia depois do outro. Abrir a escola, viajar pelo Brasil, expandir a percepção sobre a forma de ser e estar na vida.<br />
Viajar à Índia na sua companhia daria um livro (ou melhor, um dia dará). No entanto muito mais do que conhecer lugares, a grande mais-valia foi sempre o convívo com o Mestre, aprender nas entrelinhas, quando ele orienta, indica o caminho, fala ou cala, são sempre oportunidades da aprender.<br />
Hoje, olhando para trás acho que foi tudo um pouco rápido, mas certamente a influência dele, apoiando, incentivando, dizendo as palavras certas nos momentos exactos, foi fundamental para o meu sucesso na profissão.<br />
O tempo passou, muita coisa aconteceu, hoje dirijo minha escola na cidade do Porto e a distância Portugal-Brasil por vezes torna-se penosa. A saudade cresce e o tempo que estamos juntos, sempre parece pouco.<br />
Mas felizmente, as memórias existem para isso, para fechar os olhos e reviver cada instante como se o passado se tornasse presente, e o tempo e o espaço se fundissem na eternidade da lembrança.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Thiago Duarte</title>
		<link>http://www.metododerose.org/blogdoderose/a-bem-da-justica-e-da-verdade/o-livro-da-fee/comment-page-1/#comment-14865</link>
		<dc:creator>Thiago Duarte</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Sep 2009 21:30:09 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.uni-yoga.org/blogdoderose/?p=4199#comment-14865</guid>
		<description>Quando entrei na Escola de São Bernardo, representante do Método DeRose pensei: - Venho aqui duas vezes por semana e está bom! 
 
Aos poucos travei contato com pessoas lindas, cultas e interessantes. Juntava-se um grupo com pessoas de 17, 25, 37, 43 e 60 anos, advogados, arquitetos, músicos, surfistas, procuradores e conversávamos de igual para igual. As diferenças enriqueciam as ideias e encantavam umas às outras. 
 
Logo percebi mudanças em meu corpo, em meu ânimo, no desempenho no basketball. Percebi que finalmente tinha as ferramentas para trazer à tona tudo o que eu havia sonhado ser. 
 
... 
 
Agora, dez anos depois, após centenas de cursos, jantares e longos papos com o Mestrão já estou totalmente mergulhado na Nossa Cultura.

Pensando sobre como conheci o DeRose percebi que fiz isso quando entrei naquela sala e já comecei a me identificar com aquelas pessoas, aquele lugar, com a amizade, o carinho, o companheirismo e o senso de missão no olhar de cada uma. 
 
DeRose extrapolou a pessoa. Através da herança cultural que ele nos trouxe, que influencia cada minuto do meu dia. Seus ensinamentos são sensíveis e avassaladores. Transformam e sublimam. E ultrapassam quaisquer limites, classificações ou padrões que o empobreceriam se tentassem mesmo enquadrá-los. 
 
Hoje ao nos encantar com a decoração de uma das nossas escolas, ao admirar uma realização de um companheiro, ao perder o ar com uma coreografia estamos conhecendo o DeRose e a visão de mundo que ele nos transmite. 
 
Vejo mais e mais o DeRose quando vou para um lugar conhecido e as pessoas são lindas, amigas e prestativas porque vêem a medalha que carrego ao peito. Conheço-o quando penso no que posso fazer para contribuir com uma pessoa que nunca vi, pois temos um propósito em comum. 
 
Sinto que travo mais contato com a grande mente que ele é, quando através das técnicas da Nossa Filosofia descubro algo sobre mim. Em algumas vezes algo lindo, noutras, um detalhe que preciso mudar. 
 
Sei quem é o DeRose quando extrapolo um limite, quando respeito uma emoção, quando supero um problema. E quando sei olhar toda a beleza de uma brisa que acaricia meu corpo. 
 
Sei que o desvendo quando realizo muito no meu trabalho, quando toco contrabaixo de forma inspirada, quando dou uma aula que transforma as pessoas. Quando amo cada minuto do meu dia. 
E quando sinto uma tristeza e sei que ela faz parte de mim, e nem a lamento. Sei que é uma energia a ensinar-me algo. E consigo ver a semente do bem que me abalou. E Sorrio. 
 
Encontro o DeRose enquanto me conheço, enquanto aprendo a gostar mais de mim. Nos momentos em que aprendo a respeitar as pessoas, a não me impor. A defender meus ideais e aquilo no que acredito. 
 
Conheço o DeRose quando o vejo sorrir. E sinto o olhar dele ensinando. Conhecê-lo e também identificar-se com sua mensagem, com suas palavras e com seu amor pela humanidade. E ouvir e assimilar o conhecimento transbordante que ele transmite. e saber-se privilegiado por tê-lo escolhido, como amigo, como supervisor e como Mestre.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Quando entrei na Escola de São Bernardo, representante do Método DeRose pensei: &#8211; Venho aqui duas vezes por semana e está bom! </p>
<p>Aos poucos travei contato com pessoas lindas, cultas e interessantes. Juntava-se um grupo com pessoas de 17, 25, 37, 43 e 60 anos, advogados, arquitetos, músicos, surfistas, procuradores e conversávamos de igual para igual. As diferenças enriqueciam as ideias e encantavam umas às outras. </p>
<p>Logo percebi mudanças em meu corpo, em meu ânimo, no desempenho no basketball. Percebi que finalmente tinha as ferramentas para trazer à tona tudo o que eu havia sonhado ser. </p>
<p>&#8230; </p>
<p>Agora, dez anos depois, após centenas de cursos, jantares e longos papos com o Mestrão já estou totalmente mergulhado na Nossa Cultura.</p>
<p>Pensando sobre como conheci o DeRose percebi que fiz isso quando entrei naquela sala e já comecei a me identificar com aquelas pessoas, aquele lugar, com a amizade, o carinho, o companheirismo e o senso de missão no olhar de cada uma. </p>
<p>DeRose extrapolou a pessoa. Através da herança cultural que ele nos trouxe, que influencia cada minuto do meu dia. Seus ensinamentos são sensíveis e avassaladores. Transformam e sublimam. E ultrapassam quaisquer limites, classificações ou padrões que o empobreceriam se tentassem mesmo enquadrá-los. </p>
<p>Hoje ao nos encantar com a decoração de uma das nossas escolas, ao admirar uma realização de um companheiro, ao perder o ar com uma coreografia estamos conhecendo o DeRose e a visão de mundo que ele nos transmite. </p>
<p>Vejo mais e mais o DeRose quando vou para um lugar conhecido e as pessoas são lindas, amigas e prestativas porque vêem a medalha que carrego ao peito. Conheço-o quando penso no que posso fazer para contribuir com uma pessoa que nunca vi, pois temos um propósito em comum. </p>
<p>Sinto que travo mais contato com a grande mente que ele é, quando através das técnicas da Nossa Filosofia descubro algo sobre mim. Em algumas vezes algo lindo, noutras, um detalhe que preciso mudar. </p>
<p>Sei quem é o DeRose quando extrapolo um limite, quando respeito uma emoção, quando supero um problema. E quando sei olhar toda a beleza de uma brisa que acaricia meu corpo. </p>
<p>Sei que o desvendo quando realizo muito no meu trabalho, quando toco contrabaixo de forma inspirada, quando dou uma aula que transforma as pessoas. Quando amo cada minuto do meu dia.<br />
E quando sinto uma tristeza e sei que ela faz parte de mim, e nem a lamento. Sei que é uma energia a ensinar-me algo. E consigo ver a semente do bem que me abalou. E Sorrio. </p>
<p>Encontro o DeRose enquanto me conheço, enquanto aprendo a gostar mais de mim. Nos momentos em que aprendo a respeitar as pessoas, a não me impor. A defender meus ideais e aquilo no que acredito. </p>
<p>Conheço o DeRose quando o vejo sorrir. E sinto o olhar dele ensinando. Conhecê-lo e também identificar-se com sua mensagem, com suas palavras e com seu amor pela humanidade. E ouvir e assimilar o conhecimento transbordante que ele transmite. e saber-se privilegiado por tê-lo escolhido, como amigo, como supervisor e como Mestre.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: DeRose</title>
		<link>http://www.metododerose.org/blogdoderose/a-bem-da-justica-e-da-verdade/o-livro-da-fee/comment-page-1/#comment-14205</link>
		<dc:creator>DeRose</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 Aug 2009 05:26:25 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.uni-yoga.org/blogdoderose/?p=4199#comment-14205</guid>
		<description>Que lindo, Alessandra!</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Que lindo, Alessandra!</p>
]]></content:encoded>
	</item>
</channel>
</rss>
<!-- WP Super Cache is installed but broken. The path to wp-cache-phase1.php in wp-content/advanced-cache.php must be fixed! -->
